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Productores de papa de Boyacá piden intervención ante precios bajos y cosecha récord

Fedepapa reporta que la arroba se negocia hasta por $12.000 en finca, cuando el costo promedio de producción supera los $22.000; Ventaquemada, Toca y Siachoque son los municipios más golpeados.

Campesino boyacense junto a cosecha de papa lista para mercado
Productores de Ventaquemada y Toca reportan pérdidas por precios de finca insostenibles. — Foto: Redacción

Los productores de papa de Boyacá atraviesan uno de los momentos más críticos de los últimos cinco años. La Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, confirmó que durante la semana del 14 al 20 de abril la arroba se negoció en finca entre $10.000 y $12.000, una cifra que no alcanza siquiera a cubrir la mitad del costo promedio de producción, estimado en $22.500 por arroba. La situación, agravada por una cosecha particularmente abundante, ha llevado a los agricultores de Ventaquemada, Toca, Siachoque, Chivatá, Motavita y Samacá a solicitar la intervención urgente del Gobierno Nacional y de la Gobernación de Boyacá.

Una cosecha histórica convertida en crisis

El comportamiento climático favorable del último trimestre de 2025 y el primero de 2026 produjo un rendimiento por hectárea muy superior al promedio. Según cifras preliminares de Fedepapa, la producción departamental de los cultivos de altura podría superar las 720.000 toneladas este año, lo que representaría un aumento del 18% frente al cierre de 2025. Sin embargo, lo que debería ser una buena noticia se ha convertido en una trampa económica: la sobreoferta en los mercados mayoristas de Corabastos, Bucaramanga y Medellín ha derrumbado los precios al productor sin que el consumidor final perciba un alivio significativo en su bolsillo.

Juan Carlos Vargas, presidente de Fedepapa Boyacá, explicó que la crisis no se debe solo a factores de mercado. "Tenemos un problema estructural de falta de agroindustria local. Colombia produce millones de toneladas de papa cada año pero procesa industrialmente apenas el 8%. Mientras países como Holanda o Perú transforman gran parte de su cosecha en productos con valor agregado, aquí seguimos vendiendo el tubérculo fresco, expuesto a todas las volatilidades del precio", indicó.

Costos que no dan tregua

El desajuste entre precios al productor y costos se sostiene por tres rubros principales. El primero son los fertilizantes, cuyo precio promedio aumentó un 34% entre 2024 y 2026, según datos del DANE y de la Bolsa Mercantil de Colombia. El segundo es el transporte desde las veredas hasta los centros de acopio, con valores que en el último año se incrementaron entre un 12% y un 18%, dependiendo del estado de las vías terciarias. El tercero es la mano de obra, afectada por la migración de trabajadores rurales hacia el centro urbano y el sector minero.

Don Joselito Pulido, agricultor de Ventaquemada con 42 años dedicados al cultivo, resume la situación con franqueza: "Sacamos la papa a punta de deuda. Uno siembra con crédito, compra los bultos de abono con crédito y paga a los jornaleros con crédito. Cuando vende la papa a este precio, no alcanza ni para pagar el interés del banco". La finca de don Joselito, ubicada en la vereda Parroquia Vieja, produjo este semestre cerca de 380 cargas, de las cuales todavía tiene más de la mitad sin vender porque "sacarla al mercado cuesta más que dejarla pudrir".

La cadena intermediaria, un cuello de botella

La brecha entre los precios en finca y los precios de la canasta familiar es uno de los puntos más sensibles del debate. Mientras la arroba se paga a $12.000 al productor, el consumidor en Bogotá paga entre $28.000 y $34.000 por la misma cantidad. Los analistas del sector atribuyen esa diferencia a la presencia de múltiples intermediarios en la cadena, desde el acopiador veredal hasta el mayorista de Corabastos y el minorista urbano, cada uno con su propio margen y sin un mecanismo real de regulación.

"La asimetría entre precio al productor y precio al consumidor no es un problema nuevo, pero se ha profundizado. Necesitamos un pacto de cadena que incluya a todos los eslabones y que, por primera vez, sea verificable." — Juan Carlos Vargas, presidente de Fedepapa Boyacá.

Propuestas del gremio

Fedepapa radicó formalmente una propuesta de intervención al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. El paquete contempla tres medidas principales. La primera es la activación de un fondo de estabilización de precios por un monto de $75.000 millones, cofinanciado entre el Gobierno Nacional y los departamentos productores (Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia). La segunda es la compra directa de 35.000 toneladas por parte del Ejército Nacional, el Inpec, el ICBF y otras entidades del sector público, destinadas a programas de alimentación institucional. La tercera es la suspensión temporal de importaciones de papa congelada provenientes de Europa, que han crecido un 41% en los últimos dos años.

El gremio también solicitó que se refuerce la línea especial de crédito de Finagro para productores de papa con intereses subsidiados, así como la implementación de un seguro paramétrico que indemnice a los agricultores cuando el precio de venta caiga por debajo del costo de producción durante más de tres semanas consecutivas.

Testimonios de finca

En Toca, el productor Abelardo Sáenz contó que en su vereda "los vecinos están dejando la papa en el suelo porque sacarla al mercado es perder más plata". Según sus cuentas, cada carga transportada a Tunja cuesta $85.000 en flete, y el margen final es negativo. "Hay gente que llegó a empeñar el tractor y la bomba para pagar a los trabajadores. El campo está cansado, no más", señaló.

En Siachoque, la productora Gloria Cely, quien encabeza una asociación de mujeres campesinas, explicó que la crisis afecta de manera desproporcionada a las madres cabeza de familia. "La mujer del campo siembra, deshierba, cosecha y lleva los niños al colegio. Cuando el precio se cae, se cae la casa entera. Estamos pidiendo auxilio, no regalos", afirmó.

Qué dice la Gobernación

El secretario de Agricultura de Boyacá, Luis Alberto Mejía Morales, confirmó que la Gobernación convocó una mesa departamental de concertación para el próximo 5 de mayo en el Palacio de los Maldonado en Tunja. La reunión citará a representantes de Fedepapa, alcaldes de los 20 municipios paperos del Departamento, el Ministerio de Agricultura, Finagro, Agrosavia y delegados de los compradores institucionales. "No podemos permitir que la vocación papera de Boyacá se pierda por una crisis de precios que se repite cada cinco o seis años. Necesitamos una política pública estructural", afirmó Mejía.

Los municipios más golpeados

El ranking de municipios más afectados lo lidera Ventaquemada, con cerca de 4.200 familias dedicadas al cultivo. Le siguen Toca (3.100 familias), Siachoque (2.700), Chivatá (1.900), Samacá (1.800), Motavita (1.400) y Cómbita (1.100). El gremio estima que, de prolongarse la crisis por más de dos meses, cerca de 22.000 familias campesinas de Boyacá podrían ver comprometido su ingreso del semestre.

Agrosavia y la diversificación varietal

La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Agrosavia, anunció que intensificará su programa de diversificación varietal con énfasis en papas nativas colombianas con mayor valor nutricional y menor dependencia de fertilizantes de síntesis. Variedades como Sabanera Criolla, Pastusa Suprema y Diacol Capiro ya están siendo validadas en fincas piloto de Ventaquemada y Tunja. Los resultados preliminares muestran rendimientos comparables con menor aplicación de insumos, lo que podría reducir los costos de producción entre un 18% y un 22% en los próximos cinco años.

Próxima mesa de concertación

La mesa del 5 de mayo será observada por los representantes de los productores de Cundinamarca y Nariño, departamentos que enfrentan la misma coyuntura. El resultado esperado es un decreto conjunto firmado por los tres gobiernos departamentales y elevado al Ministerio de Agricultura para su formalización en junio. Mientras tanto, los agricultores boyacenses mantienen la expectativa de que 2026 no repita la historia de las grandes crisis paperas de 2011 y 2019, cuando miles de familias abandonaron el cultivo y el Departamento perdió hectáreas productivas que todavía hoy no se han recuperado. Noticias de Boyacá en Línea mantendrá cubrimiento diario del proceso.